Cómo lidiar con la obesidad desde su orígen
Traducción: Natalia Rybak, Fundación LACMAT- Buenos Aires
La obesidad representa el trastorno nutricional más frecuente en niños de algunas naciones. Es un importante factor de riesgo para las cardiopatías en la adultez. La prevención de la obesidad se ha convertido así en un problema de salud pública y cobra importancia dado que las intervenciones para lograr reducir el peso de los niños obesos no sólo son costosas sino que rara vez tienen éxito. Si bien los beneficios a corto plazo conferidos por la lactancia materna han sido bien determinados, en los últimos años se han documentado los posibles beneficios a largo plazo de la lactancia materna más allá de los dos años de vida.
Existe sobrada evidencia para sugerir que la lactancia materna reduce el riesgo de obesidad durante la infancia. Esto cobra especial relevancia en el contexto de los cada vez mayores niveles de obesidad infantil y adulta. También es importante tener en cuenta los beneficios de la lactancia materna en los futuros factores de riesgo cardiovascular incluyendo la tensión arterial y el perfil de lípidos en plasma. De hecho, una reciente investigación ha presentado importante información en lo concerniente a la prevención de la obesidad en niños y adolescentes. Este conocimiento podría traducirse en acciones destinadas a prevenir la obesidad como medida a largo plazo en aquellas comunidades que luchan por hallar soluciones.
En el presente resumen proporcionamos información sobre la función de la lactancia materna en el modo en que hace frente a la obesidad desde su origen. Existe una respuesta ligada a la dosis en lo que respecta a la duración de la lactancia materna. Algunos estudios más recientes han proporcionado resultados bastante sólidos sobre la alimentación infantil como riesgo de obesidad durante la infancia. Incluso cuando la lactancia materna sólo protege contra la obesidad durante la infancia y la adolescencia esto sería significativo en el contexto de enfermedades vinculadas a la obesidad como ser la diabetes tipo II diabetes. Es necesario apuntar al primer año de vida al tiempo que diseñamos nuestras intervenciones; siendo la lactancia materna la primera en encabezar la lista de intervenciones. Para lograr lo anteriormente mencionado será crítico evitar la utilización de la alimentación artificial
¿De qué manera interviene la lactancia materna en la Prevención de la Obesidad ?
El aparente efecto de protección conferido por la lactancia materna contra la obesidad se vincularía a un menor consumo de nutrientes y a un aumento de peso temprano más paulatino del lactante amamantado, efecto que está siendo actualmente investigando por una serie de grupos. Existen varios factores a tener en cuenta:
• La leche matera es la norma fisiológica para el crecimiento y el desarrollo de todo lactante humano normal.
Todos los mamíferos producen leche, y cada tipo de leche está específica y nutricionalmente compuesta para cumplir con los requerimientos de esa especie. Los seres humanos están diseñados para crecer a una cierta velocidad y para desarrollarse de cierta manera. La utilización de la fórmula infantil aún se encuentra ‘en pañales”. ¿Dos, tal vez tres generaciones? Aún estamos tratando de hallar los efectos a largo plazo proporcionados por este cambio tan radical en el régimen alimentario del lactante sobre la salud de la población.
• Metabolismo alterado durante el primer año de vida - Actualmente se considera que la exposición a excesivas calorías en durante el primer año de vida, puede causar que el metabolismo del lactante humano responda incrementando el número de células grasas que deposita en el cuerpo del lactante. Por consiguiente, en el futuro se podrá almacenar grasa adicional en más células de lo habitual.
• La leche materna es un líquido vivo, imposible de replicar, con actividad, sabor y sutiles diferencias en la composición entre una toma y otra.
• Programación de la fisiología de la leptina – Una proteína recientemente hallada en la leche materna, la leptina, sirve para regular el gasto de energía y estaría regulada por la insulina. Asimismo, se cree que funciona como factor circulante de saciedad. La cantidad de leche materna que un bebé consume no está mediada por el padre, la madre o el cuidador, que se ve tentado a hacer que el bebé “beba toda la leche”, o “coma todo lo que hay en su plato”. La leptina, y las reacciones del bebé al consumo de leche, funcionan de modo tal que garantizan que sólo se consuma lo necesario.
• La lactancia materna es un proceso ajustable – Las tomas del bebé varían de acuerdo a sus necesidades individuales, en tanto que el suministro de la madre se ajusta automáticamente a estas necesidades, siempre que el bebé tenga un fácil acceso, y de acuerdo a su demanda, al pecho. El bebé amamantado se auto regula durante la etapa de la alimentación complementaria también. Las madres de los bebés amamantados muestran una actitud más relajada hacia el consumo de sólidos del lactante y este a su vez ingiere una amplia gama de sólidos y es más alto y más delgado que un lactante alimentado con biberón.
Algunos resúmenes que proporcionan evidencia científica
1. Liese AD et al. Inverse association of overweight and breastfeeding in 9 to 10-y-old children in Germany. INT J
OBESITY 2001; 25(11): 1644-50.
Entre 1995- 96, un estudio realizado en Alemania con la participación de 2.106 niños y niñas de nueve y diez años halló “una prevalencia de sobrepeso marcadamente menor entre los lactantes amamantados que entre los lactantes no amamantados de Dresden y Munich”. Los investigadores señalaron además que, “la duración de la lactancia materna total y de la lactancia materna exclusiva más prolongada se asoció significativamente a una menor prevalencia de sobrepeso”.
2. Gillman MW et al. Risk of overweight among adolescents who were breastfed as infants. JAMA 2001; 285: 2461-67.
En los Estados Unidos, un estudio realizado entre 1996-97 con 15.341 niños y niñas de entre nueve y catorce años halló ”que los lactantes que habían sido amamantados predominantemente durante los primeros seis meses de vida presentaban una menor incidencia de sobrepeso 9 a 14 años más adelante”; esta menor incidencia era aproximadamente del 22%. Los autores llegaron a la conclusión que a mayor duración de la lactancia materna, mayor el efecto de protección contra la obesidad.
3. Kries R von et al. Breastfeeding and obesity: cross sectional study. : cross sectional study. ADV EXP MED BIOL
2000; 478: 29-39.
En Alemania, los autores estudiaron a 9.206 niñas y niños bávaros al momento de ingreso escolar en 1997 y observaron que la prevalencia de obesidad entre los niños que nunca habían sido amamantados era 4.5%, en comparación con el 2.8% entre los niños amamantados alguna vez. Se observó una clara reducción en la obesidad ligada al tiempo que estos lactantes habían sido amamantados, es decir 3.8%, 2.3%, 1.7% y 0.8% para la lactancia materna hasta los 2 meses, 3 a 5 meses, 6 - 12 meses, y más de 12 meses, respectivamente. Los niños que habían sido amamantados alguna vez presentaban una reducción del 20% en el riesgo de sobrepeso; si habían sido amamantados durante seis meses, esta cifra era del 35%; en tanto se observaron efectos más pronunciados en lo que respecta a la obesidad, del 25% y 43% respectivamente.
4. Armstrong J et al. Breastfeeding and lowering the risk of obesity. Lancet 2002; 359: 2003-2004. En el presente estudio los investigadores analizaron a más de 30.000 niños escoceses amamantados exclusivamente o alimentados exclusivamente con fórmula. Todos los niños fueron evaluados aproximadamente entre los 3 años y 3 años y medio en función del índice de masa corporal y el estado de la lactancia materna durante el primer año de vida. Los investigadores identificaron como obesos a los niños cuyo IMC se ubicaba entre el 2% o el 5% superior de los niños de esta edad. Cuando la obesidad fue definida como el IMC un 2% superior o más alto, los niños que habían sido amamantados presentaban un 30% menos de incidencia de obesidad. La reducción fue levemente inferior cuando la obesidad fue definida como el 5% superior. Los hallazgos son verdaderos incluso una vez que los resultados fueron ajustados en función del nivel socioeconómico, el sexo y el peso al nacer.
Conclusión
Los resultados de estos estudios apoyan el hecho que los lactantes amamantados tienen tres veces menos probabilidades de ser obesos en la primeros años de la infancia . Sostienen además que la lactancia materna puede ser utilizada para combatir el creciente problema de obesidad infantil. La promoción de la lactancia materna en campañas de lucha contra la obesidad es esencial y debería ser considerada como el punto de inicio de toda discusión sobre el tratamiento de los problemas de sobrepeso y de obesidad en poblaciones que enfrentan la obesidad como un problema de relevancia.
La lactancia materna adecuada incluye la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y una alimentación complementaria adecuada a partir del sexto mes con lactancia materna continuada durante dos años o más. Además de evitar la alimentación infantil artificial durante el primer año de vida, es una práctica factible siempre que las madres reciban apoyo en todos los niveles; independientemente de su ingreso económico, las barreras idiomáticas o su situación geográfica. En consecuencia, la lactancia materna es potencialmente útil para estrategias basadas en una población destinadas a prevenir la obesidad, en particular con los otros beneficios conferidos por la lactancia materna sobre la salud y el desarrollo.
Reseña informativa elaborada por:
IBFAN Asia Pacífica / Red de Promoción de la Lactancia Materna de la India (BPNI)
info@ibfan-asiapacific.org o bpni@bpni.org
Borrador final marzo del 2005
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